martes, 12 de febrero de 2013

El maletín de seda


Toda la determinación de que había hecho acopio en las tres últimas semanas se desvaneció en cuanto el andén de la estación pareció adquirir vida propia y dejarlo atrás, abandonado de nuevo a su suerte, abandonado de nuevo a su angustia. Su única compañía, aunque fría y asoladora, era aquella maleta de piel tupida, de la cual cuyos grabados se le antojaban en forma de mirada atenta y vigilante. Evidentemente, eso le recordaba que, por mucho que aparentara, su corazón no encontraba sosiego alguno.

El último verano sería uno que nunca podría olvidar y la respuesta a si podría superarlo se encontraba en aquella maleta inexpresiva que quería hacerle contraste con el continuo cambio de su mirada, ausente y oscura cuando la depositaba en la ventana del vagón y brillante y nerviosa cuando miraba de reojo los cierres del maletín. Sabía que no podría abrirlo hasta que llegara a su destino y, por una parte, se sentía culpable; él pensando en sus estúpidos amoríos mientras iba al funeral de uno de los amigos que más había admirado. Pensó que la vida no era justa, él, infeliz y al cual la idea del suicidio acosaba constantemente sus pensamientos, estaba vivo y sano; mientras que su buen amigo, con un hijo y una esposa a los que amar y proteger simplemente recibió el aleatorio mordisco del cáncer y a los pocos meses, falleció.

Definitivamente, tiempos oscuros rondaban en su vida y solo podía encontrar consuelo en aquello que mejor sabía hacer: actuar. “Al mal tiempo buena cara” solía decir su madre, y ese dicho se convirtió en una piedra angular de su vida y, podría decirse incluso, que gracias a ella había conseguido sobrevivir. Su jocosidad y su falsa alegría disipaban la pena de los corazones ajenos, aunque nunca podía con la suya… tal vez, aquella ya era demasiado profunda. Solo tenía que abrir esa maleta y vería si resurgía del abismo o se hundía por completo en aquella confusa y oscura ciénaga que habitaba su corazón.

Empezó a recordar todas sus desastrosas experiencias en la vida y en el amor, y en cómo cuando tu corazón olvida, la realidad vuelve cuando menos te lo esperas para recordar ese dolor. La esperanza era lo que lo mantenía sujeto por un fino hilo de seda, pero también era la que le hizo pasar por aquel puente de aspecto inviable y desastroso con aquel hilo como protección, un puente que auguraba promesas llamado “amor”. Una vez le dijeron que la locura consistía en vivir lo mismo una y otra vez pero pensando que “esa vez en particular” sería diferente, lo cual era imposible y  el círculo se cerraba. Un eterno retorno, sí, pero con esperanza de cambio; cruzar el puente una y otra vez, y caer para siempre.

Lo bueno es que, por una vez, la vida parecía sonreírle; aquella que de forma tan misteriosa desapareció tendría que volver para cumplir la sagrada promesa del reencuentro que pactaron bajo el sofocante sol del verano, recostados en la arena, donde se juraron amor eterno y que siempre volverían a aquella estación en la que se conocieron y en la cual él quedó impactado por su sonrisa, sus ojos, su elegancia, su estridente risa angelical, su voz melodiosa, la armonía de su cuerpo y….. Estaba claro, tenía que volver a verla, todos esos momentos no podían esfumarse en el aire fácilmente.

El silbato del tren lo sacó de sus ensoñaciones. Se levantó y cogió el liviano maletín y se dirigió a la salida del tren; una sacudida, una multitud deseosa de ver a sus seres queridos, un mar de besos y abrazos, un frío otoñal camuflado entre el calor corporal que emanaban, excepto para él. Siguió andando y no la encontró. Se sentó en un banco y abrió el maletín: solo había una nota que decía “El momento más oscuro de la noche es el que precede al amanecer”. El último deseo de su amigo en vida había sido que él mejorara la suya, “Ojalá fuera tan fácil olvidar la oscuridad cuando ésta no te deja descansar” pensó él.

Esperó en aquella estación fría y, como por designio divino, la vio en la lejanía. Se quedó petrificado ante su presencia y observó cómo pasaba junto a él con un hombre de paso elegante y ropa de crédito. Levantó la mano y sonrió como ya tenía ensayado y ella le miró, sus miradas se cruzaron un instante y luego desapareció. Su mano cayó lentamente, al mismo tiempo que se hundía en la ciénaga una vez más.

Una mujer se sentó a su lado, la hermana de  su difunto amigo. Conversaron y recordaron buenos tiempos y juntos fueron al funeral. De nuevo surgió el amor, el otoño había llegado, por fin era libre, pensó él.

“Esta vez sería diferente”.

domingo, 27 de enero de 2013

Eso es así

Entrar a un foro buscando información y encontrarte cosas como ésta:

Estar surfeando por internet con un amigo y ver un pop-up que te deja así:

Que te jodan mucho y reaccionar de esta forma:

¡Viernes! Así que:

Ah,no...que es Lunes:

Y mira...toca examen:
¡ESPERA!...mañana es puente:
 

 

Perlas de Facundo Cabral

"Dios no te preguntará qué hiciste con el dinero,sino qué hiciste con la alegría-indispensable para vivir"
«Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a ser dominado; el hombre le hace caricias al caballo pa’ montarlo..."
«El conquistador, por cuidar su conquista, se convierte en esclavo de lo que conquistó. Es decir que, jodiendo, se jodió».
«Estábamos un día en Nueva York, y a la salida del teatro Lincoln Center se me acercó un periodista y me espetó: “Señor Cabral, yo estoy de acuerdo en todo lo que usted ha dicho esta noche, excepto en que Dios es siempre justo. Si Dios fuera siempre justo, usted debería tener tanta difusión, tanto éxito como Julio Iglesias”. A lo que yo le respondí: “Claro que Dios es siempre justo. Julio Iglesias tiene más difusión, más éxito que yo puesto que necesita del dinero mucho más que yo para vivir. Yo, necesito más libertad que Julio para vivir, por eso Dios me hizo más libre”».
«La sociedad humana está mal tanto por las fechorías de los malos, como por el silencio cómplice de los buenos».
«Si amas al dinero a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas a la vida, seguramente llegarás a Dios».
El poeta indio Tagore, que bautizara mahatma (es decir, ‘alma grande’), a Gandhi, decía que cuando el hombre trabaja, Dios lo respeta, pero cuando el hombre canta, Dios lo ama. Mi madre, poco antes de morir, me dijo: “Muero contenta porque cada vez te parecés más a lo que cantás”. Juan Francisco, mi ahijado, dice, a sus dos años de edad, que soy artista porque canto, y que canto para poder comprarle chocolates, que es lo más razonable que escuché sobre mi oficio.
Pregunté a un viejo tarahumara por qué no usaban armas para defenderse de los cuatreros, y me dijo: “Si las armas fuesen necesarias, habríamos nacido con ellas”.
"Cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos".
"Fui analfabeto hasta los 14 años, por eso cuando me dicen 'no puedo', yo les digo 'no jodas'".
 

martes, 22 de enero de 2013

This is the end

He fracasado en el amor,
La amistad nunca llamó a mi puerta.
El éxito me ha evitado siempre,
La soledad,mi única amiga.

Mi familia,un caos de mentiras.
Mis amigos,un montón de sabandijas.
Para el resto sólo soy polvo en la calle,
para mí,sólo soy un pedazo de aire.

He perdido el sentido que nunca tuve,
resistir era mi crimen.
La justicia me marcó,
mucho dí y poco recibí yo.

Solo quiero acabar,
de una vez por todas.
Ya no una idea ilusoria,
ya una realidad de euforia.

Los muertos no lloran

¿Este es el final?
¿Por fin acaba todo?
Siento miedo maternal
Por morir solo.

La muerte autoimpuesta,
tema tabú hoy en día.
Es ahora mi respuesta
a los problemas de la vida mía.

Siento miedo y curiosidad
por saber que me espera más allá,
aunque tal vez no halla póstuma felicidad
sino un silencio que no se puede callar.

Es ahora mi momento,
mi última expresión de libertad.
Es ahora la ocasión,
de dirigir la erupción de mi volcán.

Toca decir adiós a todo y a nada,
pues entré por la puerta grande,
a lucir mi dorada daga
y me voy por la puerta trasera
con una cuchillada en la espalda.

No espero luz,
solo oscuridad.
No espero paz,
solo vacío...
Un instante sin significado
a cambio de una eternidad incomprensible.

miércoles, 2 de enero de 2013

Sweet Disposition

El amor,
que concepto tan extraño,
te atrae hasta su centro
revoluciona tu corazón
y luego lo destroza con un soplo.
Desaparece tras un tiempo y te marchitas
Reaparece y vuelta a empezar,
Y así atrapado en un bucle toda la vida.
Somos adictos a esa droga,
ojalá me desintoxique a tiempo...

La amistad,
que concepto tan extraño,
empieza con una chispa en bsoque seco
se extiende velozmente arrasando a su paso
si se apaga sientes frío
pero de las brasas aparece otro incendio nuevo
o el mismo tal vez.
Condición humana la de poner el alma
en cualquier escaparate para vanagloriarse
para solo encontrar fuego y humo.

La vida,
que sujeto más inquietante,
te devora sin preguntar si quieres ser comido
te encierra una eternidad en un frágil cascarón de sentimientos
y tras conducirte,derrotarte y destrozarte te abandona
sin preguntar si quieres,de su seno,ser desalojado.

El egoísmo,
que concepto tan hermoso,
atrapado como un oasis en el desierto
de los prejuicios y las miradas temblorosas
pero escondiendo maravillas que te completan
te desarrollan y te dan dones
te aflojan las cadenas que no te permitían volar
para que toques el cielo y más allá,
por encima de ellos,que no ven con los ojos
solo con el corazón.

El poder,
que concepto tan hermoso,
te atrae por instinto
necesitas comer y beber de su espíritu
para evolucionar y dejar de ser solo un simple hombre.
Controlar a tu yo profundo y al universo
Abrazarlo y sentir calor,frío
Una corriente eléctrica que te limpia de lo preestablecido
Rompiendo esas pesadas y feas tablas de valores que te oprimían
que te asfixiaban el cuello,la vista,las alas.

La muerte,
que sujeto más curioso,
no para de coquetear contigo
te busca,te desea,te llama todos los días
Te muestra la otra cara de la moneda
la que está tapada y escondida en las vísceras brillantes
Lo reduce todo a la nada, te muestra que eres un grano en la arena
y te susurra dulcemente,roza sus labios suaves contra los tuyos
te abraza, te acaricia, te adormece
y luego....nada.
Todo acaba,los dolorosos sentimientos
los agobiantes pensamientos
los recuerdos,la memoria
dejas de tener consciencia de que eres
Y simplemente solo hay vacío
El verdadero y oscuro infinito,
Lo que estrangula el tiempo
y teme la vida:
La Nada.

Promises

Promesas que rompen el aire
Deseos que cortan la respiración
Sueños perseguidos en balde
Ilusiones que se convierten en maldición.

Petrificado me veo en el suelo
No puedo moverme ni hablar
Amarrado a una realidad sin consuelo
Lamentando el don del pensar.

Todos corren a su luz,su final
buscan la dulce felicidad
Corren y corren sin parar
Deseando ignorancia,la piedad.

Yo quiero ir a mi luz,mi Soma
Pero no puedo,he quedado atrapado
Por un amor que me ha acorralado
Más poderoso que ningún dogma.

Amor por la vida
La odio pero no dejo de sentirla
Abrazándome,acariciándome
Me mata pero necesito vivirla.

Solo así puedo vivir mi ilusión
Soñar con mi sueño
Vislumbrar mi deseo
Recordar promesas que se pierden en el tiempo.